Las personas que practican algún deporte saben que una alimentación adecuada incrementa la resistencia física y mejora el rendimiento, además de permitir una mejor recuperación.

La alimentación del deportista debe ser adecuada, tanto en calidad como en cantidad, para reponer la energía gastada durante la actividad física y evitar que aparezca un estado de fatiga o "> de carencia. El aporte de hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales debe ser proporcional a la actividad física que se realice y a las características específicas de la persona. Porque tenemos que tener en cuenta que la diferencia entre una persona deportista y una sedentaria es el consumo calórico. Por lo general el consumo o gasto calórico del deportista es el doble de una persona sedentaria o incluso el triple, dependiendo del deporte y de las horas de entrenamiento. Esto quiere decir que si una persona sedentaria ingiere un entrecot el deportista deberá ingerir 2 ó 3, si una persona sedentaria debe beber 1´5 litros de agua al día el deportista debe beber 3 ó 4, etc., para cubrir su demanda energética, es decir, el deportista tiene que ingerir como mínimo el doble de proteínas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales.

Las necesidades nutricionales especificas del deportista son:

  • Durante la fase de entrenamiento , el deportista debe recibir un gran aporte energético para cubrir el elevado gasto de energía asociado a la actividad muscular. Sus necesidades nutricionales y energéticas se aumentan y varían en función del deporte que realiza. La ingestión de líquidos también se ve aumentada en esta fase.
  • Durante la competición la dieta debe aportar la energía suficiente para que el organismo pueda desarrollar la actividad física adecuadamente. Las necesidades varían en función de la intensidad y la duración del esfuerzo realizado. Por ejemplo, los deportes de fuerza requieren mayor cantidad de proteínas y aminoácidos que los de resistencia que requieren un mayor aporte de hidratos de carbono.
  • Por último, la dieta durante la fase de recuperación ayuda al organismo a reponerse del esfuerzo físico y a eliminar las toxinas producidas durante el ejercicio. La mayor parte de la actividad metabólica se centra en reparar las fibras musculares y los tendones que han sido dañados durante la competición.

Además de reponer las reservas de hidratos de carbono y proteínas el objetivo de esta dieta es también rehidratar el organismo.

La alimentación deportiva trata de cubrir todas las necesidades específicas de un deportista ofreciendo una amplia gama de productos que han sido especialmente desarrollados para cada actividad física.